“Lo que dejamos de practicar también transforma quiénes somos.” — León Prior

Owe Wikström lleva una década jubilado cuando sube al ático de su casa.

No busca un documento específico. Revisa, sin prisa, diarios antiguos, borradores de ensayos, capítulos y reseñas. En esos papeles encuentra rastros de distintas etapas de su vida: su juventud en Luleå, la psicoterapia, la docencia, la investigación, la escritura y el presente de un hombre que observa cómo sus recuerdos comienzan a borrarse.

La escena abre Las grietas en los pasillos de la memoria: un profesor de psicología de la religión mira hacia atrás, traducción al español del título de su libro más reciente. Wikström no intenta presentar una versión impecable de sí mismo. Busca comprender cómo llegó su vida a ser de esa manera y qué hizo con el tiempo recibido.

Años antes, en Elogio de la lentitud o el peligro de recorrer el Louvre en motocicleta, había advertido sobre una cultura que confunde rapidez con plenitud. Podemos atravesar el museo, mirar cientos de obras y llegar antes a la salida. Eso no significa que hayamos visto algo.

El último libro no es una continuación explícita de aquel ensayo. Pero al leerlos juntos surge una pregunta incómoda: después de vivir con tanta velocidad, ¿qué queda de nosotros cuando finalmente nos detenemos a mirar?

Las pérdidas que no dejan una fecha

Wikström reconoce que sus recuerdos comienzan a desaparecer.

No describe un olvido brusco, sino un proceso silencioso. Algunas escenas pierden nitidez. Ciertos fragmentos permanecen y otros se vuelven cada vez más difíciles de recuperar.

Algo semejante ocurre con nuestras capacidades.

Rara vez decidimos dejar de observar con atención, escuchar con paciencia o sostener una pregunta difícil. Esas capacidades suelen debilitarse mediante pequeñas omisiones: una conversación interrumpida, una lectura aplazada, una agenda saturada o una respuesta aceptada demasiado pronto.

Seguimos funcionando. Incluso podemos volvernos más eficientes. Pero ya no necesariamente percibimos lo mismo.

La lentitud que propone Wikström no exige prolongar todas las actividades. Exige reconocer qué experiencias pierden algo esencial cuando las aceleramos. Una conversación importante, un desacuerdo o una decisión ambigua requieren más que información: necesitan presencia.

Esta pérdida silenciosa se relaciona con lo planteado en Cuando el silencio incomoda: cuando llenamos cada pausa, no solo eliminamos el silencio; también reducimos nuestra capacidad para advertir lo que sucede dentro y alrededor de nosotros.

Reflexión

¿Qué capacidad antes natural en ti has dejado de ejercer porque tu ritmo actual ya no le deja espacio?

Buenas prácticas

  • Recupera semanalmente una actividad que exija atención sin interrupciones.
  • Después de una reunión relevante, registra qué percibiste, no solamente qué se acordó.
  • Identifica una conversación aplazada por falta de tiempo y devuélvela a tu agenda.

“Los recuerdos empiezan a desaparecer. El tiempo avanza inexorablemente.” — Owe Wikström, traducción de Las grietas en los pasillos de la memoria.

Recordar no es inventariar logros

Al revisar sus diarios, Wikström no busca reconstruir solamente una cronología.

Su trayectoria podría resumirse mediante cargos, libros, investigaciones y reconocimientos. Sin embargo, esos datos no explican qué experiencias formaron su mirada ni por qué su vida tomó una dirección determinada.

Un currículum conserva funciones y resultados. No necesariamente conserva significado.

Podemos documentar cada etapa de un proyecto y olvidar qué aprendimos al dirigirlo. Podemos recordar el resultado de una decisión, pero no la duda que la volvió difícil. También podemos acumular evidencias de una trayectoria sin haber interpretado cómo nos transformó.

Por eso el regreso de Wikström a sus diarios tiene tanta fuerza. Escribir no solo registra lo ocurrido. Conserva la manera en que una persona entendía su vida mientras todavía estaba sucediendo.

Mirar hacia atrás no significa embellecer el pasado. Significa impedir que nuestra historia quede reducida a una relación de metas alcanzadas.

Reflexión

Si tuvieras que explicar qué cambió en ti durante los últimos años, ¿hablarías únicamente de resultados o también de transformación?

Buenas prácticas

  • Al concluir un proyecto relevante, registra qué aprendiste sobre tu manera de decidir.
  • Revisa qué experiencias modificaron tu criterio, no solo tu posición.
  • Conserva preguntas y dudas del proceso, no únicamente los entregables finales.

“Volver sobre la propia vida no es ordenar un inventario, sino intentar comprender cómo llegamos a ser quienes somos.” — Owe Wikström, paráfrasis de Las grietas en los pasillos de la memoria.

Lo valioso no siempre puede justificar su utilidad

La obra de Wikström vuelve constantemente a experiencias difíciles de defender mediante un indicador: leer una novela con lentitud, escuchar música con atención, conversar sin agenda, caminar sin buscar la ruta más rápida o regresar a una pregunta que continúa sin respuesta.

No las presenta como distracciones. Las entiende como formas de interpretar la vida.

En sus escritos sobre literatura, Wikström explora por qué ciertos personajes ficticios llegan a resultarnos tan cercanos. Al leer sus conflictos, quizá estemos leyendo también los nuestros. La literatura no entrega necesariamente una conclusión inmediata, pero puede proporcionarnos un lenguaje para comprender lo que todavía no sabemos expresar.

La exigencia de utilidad elimina primero estas experiencias. Leemos para extraer una idea, conversamos para alcanzar un acuerdo y descansamos para recuperar rendimiento. Todo debe justificar anticipadamente para qué servirá.

El problema no está en buscar resultados. Surge cuando el resultado se convierte en el único criterio de valor.

Una lectura sin objetivo inmediato puede cambiar meses después nuestra interpretación de un conflicto. Una conversación aparentemente improductiva puede revelar algo que todavía no podía convertirse en dato.

Esta necesidad de proteger espacios no dominados por la urgencia también se desarrolla en Estrategia sin pantalla, donde la atención deja de tratarse como un asunto de productividad y se reconoce como una condición para pensar y decidir.

Reflexión

¿Qué práctica abandonaste porque no producía un resultado inmediato, aunque ampliaba tu manera de comprender?

Buenas prácticas

  • Protege un espacio semanal para leer, caminar, escuchar o conversar sin un producto predeterminado.
  • Antes de eliminar una práctica considerada improductiva, identifica qué forma de comprensión desaparecería con ella.
  • Recupera una actividad cuyo valor no dependa de poder medirla al terminar.

“Leer puede convertirse en una forma de interpretar la propia vida.” — Owe Wikström, paráfrasis de La sonrisa de Aliosha.

Comprender exige resistir las explicaciones demasiado rápidas

Wikström dedicó parte de su trabajo a estudiar experiencias humanas que no admiten una sola explicación: la conciencia, el sufrimiento, la interioridad y la búsqueda de significado.

En su ensayo Sobre el cerebro, el éxtasis y la religión, cuestiona los intentos de reducir experiencias complejas a relaciones causales simples. Reconocer sus mecanismos fisiológicos o psicológicos puede ayudarnos a describirlas, pero no necesariamente agota su significado.

La advertencia adquiere una nueva relevancia frente a la inteligencia artificial.

Hoy contamos con herramientas capaces de sintetizar información, comparar escenarios y formular respuestas en segundos. El riesgo comienza cuando confundimos una explicación coherente con una comprensión completa.

Las decisiones importantes incluyen dimensiones difíciles de ordenar: antecedentes, relaciones, contradicciones, temores, costos no visibles y consecuencias que todavía no pueden medirse.

La pregunta no es si debemos utilizar inteligencia artificial. Es qué capacidades necesitamos seguir ejerciendo cuando la utilizamos: interpretar, cuestionar, reconocer límites y asumir responsabilidad.

Como se plantea en Lo que la IA no puede decidir, una recomendación puede ser consistente con los datos y, al mismo tiempo, insuficiente para comprender lo que realmente está en juego.

Reflexión

¿En qué decisiones has comenzado a aceptar respuestas ordenadas sin examinar lo que podrían estar dejando fuera?

Buenas prácticas

  • Escribe tu interpretación inicial antes de solicitar un análisis automatizado.
  • Ante una recomendación convincente, pregunta qué dimensión humana o contextual no fue considerada.
  • Define qué decisiones exigen deliberación personal, aunque la tecnología prepare el análisis.

“Una explicación definitiva puede decir más sobre la necesidad de certeza de quien explica que sobre aquello que intenta comprender.” — Owe Wikström, traducción adaptada de Sobre el cerebro, el éxtasis y la religión.

Mirar hacia atrás mientras todavía podemos intervenir

En su último libro, Wikström escribe desde la conciencia de que el tiempo ya no parece ilimitado.

Esa conciencia produce en él dos movimientos. Primero, una profunda gratitud y una alegría intensa por seguir vivo. Después aparece una inquietud serena ante la provisionalidad de todo y la certeza de que su historia también se aproxima a un final.

No es una invitación al pesimismo. Es una forma más precisa de mirar el presente.

Solemos revisar nuestra trayectoria en términos de proyectos, cargos y resultados. Esa evaluación es necesaria, pero incompleta. También conviene preguntarnos qué cualidades fortalecimos para llegar hasta aquí y cuáles fuimos dejando de ejercer.

Quizá aprendimos a decidir con rapidez, pero perdimos paciencia para escuchar. Tal vez desarrollamos dominio técnico, pero redujimos nuestra curiosidad. Puede que hayamos ganado firmeza y, al mismo tiempo, sacrificado sensibilidad.

Toda trayectoria construye algo y erosiona algo.

Mirar hacia atrás no obliga a recuperar a la persona que fuimos. Nos permite decidir qué capacidades todavía queremos proteger antes de que su ausencia termine pareciéndonos normal.

Reflexión

¿Qué cualidad no estás dispuesto a abandonar, aunque conservarla exija reducir el ritmo o decidir de otra manera?

Buenas prácticas

  • Haz un inventario anual de capacidades fortalecidas, abandonadas y protegidas.
  • Devuelve una capacidad olvidada a una práctica concreta: escribir, leer, escuchar, observar o conversar.
  • Pregunta a alguien de confianza qué rasgo tuyo percibe menos presente que antes.

“Primero siento una profunda gratitud, quizá una forma de euforia y felicidad; después aparece la conciencia de que todo es provisional.” — Owe Wikström, traducción de Las grietas en los pasillos de la memoria.

Cierre

En el ático, Wikström continúa pasando las páginas de sus antiguos diarios.

No encuentra una vida perfectamente ordenada. Encuentra fragmentos: pensamientos, textos inconclusos, decisiones, dudas y versiones de sí mismo que ya no existen de la misma manera.

Tal vez ese sea el verdadero valor de mirar hacia atrás.

No reconstruir una identidad intacta, sino reconocer qué prácticas dieron forma a nuestra manera de estar en el mundo.

Esta serie comenzó con una motocicleta atravesando el Louvre. Después observamos cómo incluso el descanso puede convertirse en tarea, cómo el silencio llega a incomodarnos y cómo una respuesta inmediata puede evitar el recorrido que forma nuestro criterio.

Parecían temas diferentes.

Quizá siempre estuvieron hablando de lo mismo.

Dejar de mirar, escuchar, descansar, recordar o deliberar no solo modifica nuestras actividades. También transforma nuestra identidad. Y esa transformación rara vez ocurre de golpe. Se instala lentamente, hasta que un día advertimos que algo que antes era natural en nosotros ha dejado de aparecer.

La lentitud, en el pensamiento de Wikström, no consiste en hacer todo despacio. Consiste en crear las condiciones para reconocer qué merece nuestra presencia antes de que se convierta únicamente en un recuerdo.

No solo nos define lo que aprendemos, construimos o alcanzamos.

También aquello que decidimos seguir practicando.

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