Por Prior Consultoría
Mi nombre es Alicia. Esta no es la historia de una crisis externa. Es la historia de una decisión silenciosa pero transformadora: dejar de operar en piloto automático y comenzar a liderar con conciencia.
Mi organización crecía. Los reportes llegaban a tiempo, los proyectos se cerraban, los indicadores lucían bien. Y, sin embargo, sentía que algo importante se nos estaba escapando. Hasta que un día, en una junta como cualquiera, un colaborador dijo en voz baja:
“¿Esto que hacemos… realmente mejora la vida de alguien?”
I. Cuando los números no bastan
Esa noche repasé nuestras metas, presentaciones y políticas. Estábamos haciendo muchas cosas bien, pero no sabía si estábamos haciendo lo correcto.
Volví a un texto que recordaba con respeto: Rerum Novarum, una encíclica —carta solemne escrita por el Papa León XIII en 1891— donde se establecen principios sobre trabajo, justicia y dignidad humana. No es un documento de gestión, pero ofrece algo más profundo: una visión sobre lo que significa poner a la persona en el centro de toda organización.
“El trabajo no debe ser considerado como un artículo de comercio, porque la persona tiene dignidad y derechos que deben ser respetados.”
– Rerum Novarum, n. 31
Comprendí que una organización puede ser eficiente y, al mismo tiempo, perder su esencia si olvida a las personas que la sostienen.
“Toda estrategia que no parte de una visión del ser humano está destinada a colapsar ante la complejidad.” – León Prior
Preguntas para cambiar el rumbo:
- ¿Las personas en tu organización son vistas como fines… o como medios?
- ¿Tu estrategia habla de dignidad o solo de resultados?
Buenas prácticas:
- Comienza reuniones clave con una historia de impacto humano real.
- Integra indicadores de sentido, pertenencia y bienestar al monitoreo interno.
II. Propósito como brújula, no como adorno
Junto con el equipo, propusimos dejar de hablar únicamente de lo que hacíamos, para preguntarnos por qué y para quién lo hacíamos.
Inspiradas en los principios del bien común y la solidaridad, decidimos no rehacer toda la estructura, sino reorientar el enfoque. Comenzamos por los procesos pequeños, buscando alinear lo cotidiano con lo que decíamos creer.
“La riqueza no debe ser monopolio de unos pocos, sino equitativamente repartida entre todos los que han contribuido a producirla.”
– Rerum Novarum, n. 37
Esto no solo habla de dinero, sino de reconocimiento, justicia y participación. Y aplica tanto en organizaciones lucrativas como en las sociales.
Preguntas para cambiar el rumbo:
- ¿Tu propósito guía tus decisiones… o cuelga en la pared?
- ¿Qué actividades sostienes que contradicen tu misión?
Buenas prácticas:
- Reescribe colectivamente un “Manifiesto del Para Qué”.
- Evalúa trimestralmente qué decisiones han fortalecido o debilitado ese propósito.
III. Innovar sin dañar
Teníamos la posibilidad de automatizar tareas que reducirían tiempo y costo. Pero sabíamos que también afectaría a personas con funciones vulnerables.
Recordé otro principio de la doctrina social: la subsidiariedad. Las decisiones deben tomarse lo más cerca posible de quienes serán afectados por ellas. Y también leí esto:
“El progreso técnico es valioso, pero nunca debe hacerse a costa de la dignidad de los colaboradores.”
– Rerum Novarum, n. 20–22
En vez de imponer, involucramos. No evitamos el cambio, pero lo hicimos con transición, formación y diálogo.
“Liderar es más que tomar decisiones: es mantener viva la esencia de la organización y sostener lo invisible cuando todo cruje.” – León Prior
Preguntas para cambiar el rumbo:
- ¿Quién queda fuera cuando decides implementar algo “eficiente”?
- ¿La tecnología está al servicio de las personas… o al revés?
Buenas prácticas:
- Evalúa cada cambio tecnológico con los filtros: eficiencia, equidad, desarrollo humano.
- Co-diseña los procesos de transición junto con los equipos que se verán afectados.
IV. Liderar desde la coherencia
Uno de los cambios más profundos fue interno: comencé a liderar de otra forma. Dejé de dar respuestas rápidas. Empecé a hacer preguntas incómodas. Comencé a compartir la incertidumbre en lugar de ocultarla.
“No se impongan tareas superiores a las fuerzas de los colaboradores, ni se les trate de forma contraria a su dignidad.”
– Rerum Novarum, n. 20
Comprendí que no lideraba solo para lograr metas. Lideraba para cuidar el tejido humano que hace posible esas metas.
Preguntas para cambiar el rumbo:
- ¿Tu liderazgo inspira confianza… o dependencia?
- ¿Puedes escuchar críticas sin sentirte atacado?
Buenas prácticas:
- Establece círculos de diálogo mensual entre niveles jerárquicos distintos.
- Evalúa la coherencia de las decisiones según lo que promueves en tu liderazgo.
V. Tomar decisiones que resistan la luz
Desde entonces, cada decisión estratégica pasa por tres preguntas: ¿Es justa? ¿Es útil? ¿Es coherente con lo que somos?
No siempre fue fácil. Pero ganamos algo valioso: credibilidad interna, confianza externa y un propósito operativo, no decorativo.
“El orden social será duradero si está fundado en la justicia.”
– Rerum Novarum, n. 45
Preguntas para cambiar el rumbo:
- ¿Tu organización actúa igual cuando nadie la observa?
- ¿Has institucionalizado el coraje de hacer lo correcto… incluso cuando es costoso?
Buenas prácticas:
- Integra un “panel de coherencia” en tus comités de decisión.
- Evalúa periódicamente la percepción de justicia interna como KPI (Indicador Clave) de salud organizacional.
Epílogo: Lo que verdaderamente permanece
Hoy, en medio de entornos cambiantes, aprendimos que lo único constante no es el cambio… sino las personas que lo viven.
Recuperar el alma de la organización no significó perder agilidad, sino recuperar el rumbo. Descubrimos que se puede ser estratégicos y humanos. Rentables y éticos. Ágiles y conscientes.
Porque lo que da futuro a una organización no es solo lo que produce, sino lo que construye en las personas que la hacen posible.

Rerum Novarum, amigo y aplica para algo tan importante como las relaciones humanas y la.mas valiosa la verdadera amistad. Gracias por compartir tan importe información con un enfoque humano.
Andre Villacís
CEO Integratel Group
Telcom Services
Ecuador South América
León,
Te reconozco profundamente tu gran labor, tu capacidad de transformar y aportar valor en cada paso que das. Gracias por tu generosidad al compartir tu conocimiento y tu visión.
¡Cuenta siempre con mi apoyo y admiración!